Bienvenida Hilda Mundy

Anoche me visitó Hilda Mundy. Se paró al lado de mi cama y se quedó mirándome por unos segundos. Estaba con un vestido amarillo y su pelo negro azabache caía en una melena suelta. Me zarandeó un par de veces, tenía urgencia por decirme un par de cosas que alcancé a anotar en el celular apenas se fue y pude recobrar la movilidad de mi cuerpo.

Mundy, con una voz gutural, me hablaba desde dentro de mí. Se apoderó de mi voz para gritarme, me miraba fijo mientras me tomaba por los brazos, con una desesperación que fácilmente podía confundirse con rabia. Su voz, desde mi garganta, gritó:

– ¡Hay que graduarse del lenguaje!  Hay que volver a entender, asumir el grado de lo que se dice.

Es una de las pocas veces que en medio de una parálisis del sueño no intenté despertar de inmediato. Supe que esa aparición era un honor, que era importante, y que el terror de las alucinaciones que provoca este trastorno podría esperar. Inicié la lucha por despertar cuando sus gritos guturales se hicieron más y más fuertes, cuando el dolor de garganta fue insoportable y los balbuceos ininteligibles se tornaron inquietantes, terroríficos… antes de salir del episodio me repitió:

–  Hay que agarrarse de la Ñ. Aferrarse a la Ñ.
____________________________________

Llevo una semana con 5 o 6 episodios de parálisis del sueño por noche, mi cuerpo está resentido por el cansancio acumulado pero lo único que importa es que anoche me visitó Hilda Mundy, que tuve la serenidad para recibirla y la lucidez para anotar lo que me dijo.

 

Una respuesta para “Bienvenida Hilda Mundy

  • Aferrarse al sombrerito de la Ñ. Eso es lo único que importa, la parálisis del sueño puede esperar

¿Charlamos?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *