Cuentos de terror: Problemas con la comprensión de lectura 1

Desde hace tres meses me ha tocado afrontar una tarea compleja: dar clase de comunicación escrita a jóvenes que recién inician su carrera universitaria. Es compleja por varias razones:
1. No es un logro sino un reto, me pueden tachar de idealista pero lo que más deseo es que la clase sirva para animarles a opinar, animarles a analizar los discursos que leen y los que escriben, a leer y expresar un poco mejor,  a través de la lengua,  la realidad que viven.
2. Me plantea ciertos conflictos éticos sobre la irrompible forma de enseñanza clásica, sobre el oasis en medio del desierto, sobre la forma más coherente de acompañar el proceso.
3. Me exige (me exijo yo, en realidad) horas y horas de estudio, de estrategia, de esfuerzo que nunca son suficientes (ahora pueden tacharme de obsesiva).
4. Desde hace años he pensado -sin saber que sería realizable- en dar esa clase, la he re-creado en mi mente infinidad de veces, he soñado con ella… me apasiona. Y es eso, no soy experta sino una apasionada, falta mucho por aprender.
Había pensado en abrir un blog específico para narrar y hacer el ejercicio de registrar la aventura de la “docencia”, también como una forma de mejorar en la estrategia, de clarificar y apuntar esos detalles y reflexiones que surgen en el curso. No es la mejor opción, porque todo está relacionado de una u otra forma y la experiencia de hoy ha sido una clara muestra de ello.
El enfoque de la clase consiste en rescatar lo cotidiano como ejemplo y hacer la práctica en el día a día, aprender a través de la propia experiencia: la mejor forma que conozco de aprender cualquier cosa (menos la autopsia, claro está). Entre los ejercicios, analizamos la letra canciones que lxs mismxs estudiantes llevan a clase… Hoy pasó algo más que curioso, especialmente porque hoy es el día internacional de la eliminación de toda forma de violencia contra la mujer y me cayó un ejemplo que me viene muy bien para la clase pero que es demoledor en mi condición de mujer y, ¡bah!, en realidad en mi condición de ser humano.
Yo ya sabía que usualmente no analizamos mucho el discurso, lo que plantean ciertxs autores y lo que significan ciertas palabras. Hay muchos ejemplos de canciones que dedicamos o cantamos a viva voz sin reparar en que dicen lo contrario a lo que queremos expresar. Eso forma parte de nuestro activo rol como interlocutorxs en los procesos de comunicación, en que no sólo ‘interpretamos’ el mensaje según las mediaciones y nuestra experiencia, sino que recodificamos/resignificamos esos mensajes; es más, ejercemos ese proceso de apropiación y resistencia; en fin, en resumidas cuentas (y especialmente con eso que va tan dirigido a nuestra subjetividad): entendemos lo que queremos entender. Y está bien, hasta cierta parte… hace falta más análisis, más crítica, más reflexión.
Sucede que un estudiante analiza la letra de una canción y llega a las siguientes conclusiones (no lean la confusión entre intención comunicativa, idea, etc., no es lo importante. También aclaro que no es una transcripción literal, sino lo que recuerdo tratando de ser lo más fiel posible):
Tema: amor imposible
Idea principal: seducir y convencer a la mujer que ama
A quién dirige el mensaje: a la mujer que le gusta pero que tiene esposo/novio
Cuál es la intención comunicativa del autor: él está enamorado de esa mujer y plantea que quiere estar con ella a como dé lugar.
El problema es que la canción en cuestión, en realidad, es una canción terriblemente violenta. De amor nada, enamoramiento peor… sí, hace referencia a la sexualidad y aquí no venimos de mojigatas a negar nada ni a dar juicios de valor al respecto. Todo bien con las canciones sobre sexo, de hecho hacen mucha falta (a ver si así suplimos eso que a padres y madres se les está olvidando hablar con sus hijxs). El problema es el significado, vamos a desmenuzarla (comentarios en morado):
Propuesta indecente – Anthony Romeo Santos
 
Hola… me llaman Romeo, 
es un placer conocerla Recién la conoce, un poco difícil que esté “enamorado” (según lo que infiere el estudiante) pero vamos a darle el beneficio de la duda. Digamos que recién se la presentan pero él ya la había visto y sabía de ella.

Qué bien te ves, 
te adelanto, no me importa quién sea él. Primer punto violento por la forma en la que lo dice. No es que a pesar de que haya alguien más vaya a intentarlo. No. Se trata de que le da igual (no le importa) la decisión que ella haya tomado, le avisa (le adelanta) que no le interesa ninguna razón, que no le está preguntando ni pidiendo permiso.
Dígame usted, 
si ha hecho algo travieso alguna vez. 

Una aventura es más divertida 
si huele a peligro. 
Aquí nadie se va a poner moralista sobre las aventuras sexuales o amorosas, o sobre el tipo de aventura que debe ser para que se considere más o menos divertida (aunque anotaría, ya hilando más fino y yéndome del texto, que no le ha preguntado su opinión sobre lo que ella considera divertido o si está de acuerdo con él, ya da por sentado que para todxs una aventura es más divertida así). 

Y si te invito a una copa 
y me acerco a tu boca. 
Si te robo un besito, 

al ver que no vas conmigo.  Joder, si nota que ella no quiere él le va a “robar” un beso. La va a obligar a un beso. Lo mejor es que usa “besito”, así en diminutivo, como para minimizar el robo, para que la atención se centre en el beso y su supuesta “ternura” (por el diminutivo) y no en el hecho del “robo”. (Clase de semántica, según la RAE:
“robar.
(Del lat. vulg. *raubare, y este del germ. *raubôn, saquear, arrebatarcf. a. al. ant. roubônal. raubeningl. reave).
1. tr. Quitar o tomar para sí con violencia o con fuerza lo ajeno.
2. tr. Tomar para sí lo ajeno, o hurtar de cualquier modo que sea.
3. tr. raptar (‖ sacar a una mujer con violencia o con engaño de la casa y potestad de sus padres o parientes)”.
 
(Dejé la tercera acepción a propósito aunque con pesar) ¡Uff! y aquí encima me toca hacerle notar a “lxs expertxs” de la RAE su propia violencia y su propio machismo: sólo se puede raptar a una mujer NÓTESE: cuya potestad (es decir, en palabras de la misma RAE, el “dominio, poder, jurisdicción o facultad que se tiene sobre algo” -la mujer ese algo-) la tienen sus padres o parientes.
¿Qué dirías si esta noche 

te seduzco en mi coche?  ¡Menos mal! qué bueno que le interesa en algo la opinión de ella, al fin una pregunta. Aunque ya sabemos que la respuesta le va a dar igual.
Que se empañen los vidrios 
si la regla es que gocesAunque sigue sin saber qué es gozar para ella o sin saber si ella está de acuerdo, al menos piensa en su goce, claro que dudo que alguien pueda gozar sino le han preguntado. Más me huele a que él presupone que estar con él asegura el goce, sin importar lo que ella quiera, claro… es él el factor de goce. Además nótese que es una “regla” el que ella goce (no el que él la haga gozar, es decir: te guste o no, más te vale salir contenta, tiene que cumplirse, así lo dicta la colectividad. Oye, tú, si vas a tener relaciones sexuales, consentidas o no, estás obligada a gozar porque así lo hemos convenido). (Clase de semántica dos, según la RAE:

“regla.
(Del lat. regŭla).
 
2. f. Aquello que ha de cumplirse por estar así convenido por una colectividad”.)

Si te falto el respeto 
y luego culpo al alcohol.  
Ok. Basta. Esto sí que es el colmo. Esto se llama violencia/violación y, además, pensando ya en cómo librarse de culpa (desconozco los términos jurídicos pero este chico ya analiza qué va a alegar frente a este hecho y seguro que tiene clarísimo que lo van a disculpar, total… iba borracho, aunque sea premeditado) 
Si levanto tu falda, 
¿Me darías el derecho 
a medir tu sensatez?  
Felicitaciones. Primero levantarás su falda y luego le preguntarás sobre los derechos que tienes. Al menos te concedo el condicional “si”. Luego, ¿medir su sensatez? Claro hombre, tú el sensato tienes que evaluarla, medir, ponerle nota. Y vamos a recordar que piensas tomarla por la fuerza, robándole “besitos” a pesar de darte cuenta que no quiere nada contigo o levantándole la falda así sin preguntarle (lo importante es, recordemos, “que ella goce”, ¡ah, no! ¡que no era importante! es una regla que tiene que cumplir)

Poner en juego tu cuerpoSí, vamos a apostarlo. All-in. Total, ¿difiere en algo su cuerpo a un montón de fichas? ¿Cómo? ¿no es una cosa eso que tiene por cuerpo? recordemos que “te ves bien”, a saber lo que piensas o sientes o quién eres, lo importante es que “te ves bien” (Vaya enamorado).
si te parece prudente, Sí, sí,… hablemos ahora de prudencia, preguntémosle su opinión ahora que hemos premeditado faltarle al respeto, culpar al alcohol, levantarle la falda, evaluar sus “valores”, exigir derechos sobre su cuerpo. (Clase de semántica tres, según la RAE
“prudencia.
(Del lat. prudentĭa).
1. f. Templanza, cautela, moderación.
2. f. Sensatez, buen juicio.
3. f. Rel. Una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello”).
Muchacho, muchacho… ¿te parece prudente todo lo que has expresado hasta ahora? ¿tendrás esa virtud cardinal que consiste en distinguir lo que es bueno o malo? (nuevamente aclaro que no emito juicios de valor sobre una “aventura sexual”, sino sobre la forma en la que ésta en particular ha sido planteada) Además, qué bonito… “si a ella le parece prudente”, déjale, ahora que ya has amenazado con violarle, que ya has planteado la posibilidad, toda la responsabilidad porque ella es quien debía discernir, no tú… obvio… (y claro, como le habías dado chance a decidir, como eres tú el único que podría darle chance). 
esta propuesta indecente. Vamos a ver: obligar o amenazar con obligar no es proponer. Y en todo el pinche texto no has hecho más que obligar, negar derechos a decidir. (Clase de semántica cuatro, según la RAE:
“proponer.
(Del lat. proponĕre).
1. tr. Manifestar con razones algo para conocimiento de alguien, o para inducirle a adoptarlo”).
 
Inducir no es obligar. Continuemos, ¿cuáles son tus razones? Hasta el momento lo que sabemos es que te llamas Romeo, que piensas deslindar toda culpa con la excusa del alcohol, que eres violento (por el tono que utilizas), que no te interesa la opinión de la otra persona (ella nunca aparece en el texto, nunca sabemos qué piensa), que cosificas, y así una infinitud de razones, sí, pero para todo lo contrario. Además de violento, muchacho, eres tonto… con razón necesitas obligar porque nunca lograrás convencer si tu estrategia comunicativa está tan mal planteada que lo único que logra es lo contrario a tu objetivo.    
 
A ver, a ver, No sé cómo se usa esta expresión en tu contexto, Romeo, pero al menos en el mío se usa para hacer una aclaración obvia. Es decir, para “hacerle dar cuenta a otrx” que es tontx porque no se ha dado cuenta de algo… se utiliza con prepotencia y despectivamente. Pero te doy el beneficio de la duda, nuevamente, porque no voy a presuponer cosas.
permítete apreciar tu desnudez. → “Date permiso” Tú,  que no querías estar conmigo seguro por mojigata (no te permites apreciar tu desnudez), porque te da vergüenza tu cuerpo o tienes reparos por lo que dice la sociedad (no te dejas apreciarlo si está desnudo). No es que estés aterrada por esto que te estoy diciendo, no… es que eres incapaz de “liberarte”. 
A la vez, 
este Martini calmará tu timidez. 
¿Timidez? ¡Carajo! A eso le llamo yo terror. Y claro, aquí aparece otro sutil matiz: La culpa que le echará al alcohol no es porque él iba borracho, sino porque ella es la que consume alcohol. En el texto ya van dos veces en que ella consume o va a consumir alcohol: “Y si te invito a una copa” “este Martini calmará tu timidez” Hasta ahora él no ha consumido alcohol (en el texto), así que deslindará culpa porque eso es lo que le pasa a las mujeres borrachas, eso merecen…”Si te falto el respeto y luego culpo al alcohol”.  
 
Analizado el texto, vamos a dejar en claro un par de cosas:
a) No creo que el estudiante (es más, lo sé por su reacción cuando fue analizando mejor la canción) esté de acuerdo con este texto. Conscientemente no.
b) Hasta dudo que el autor se dé cuenta de lo que está diciendo. Lo que pasa es que no reparamos, no analizamos, no somos críticxs frente a cómo usamos la palabra.
c) Separando el hecho “artístico” del hecho “moral” (de la prudencia, guiño), podríamos decir que es sólo una canción, una ficción sobre algo. Saben. quienes me conocen, que puedo diferenciar entre ambas cosas, que puedo juzgar un texto por su valor estético, por el cumplimiento de su estrategia creativa/narrativa/comunicativa sin valorar si es bueno o malo en sus fines. Siempre he defendido en la literatura que el elegir un tema moralmente correcto no te hace un/a buen/a escritor/a, así como elegir el más terrorífico no te hace ser malo/a, porque la valoración es distinta.
El problema radica, creo, en que vamos cojeando en el análisis y en la construcción. Ni el estudiante pudo leer la canción (y no es su culpa, es el sistema educativo, son las convenciones sociales que aceptan estas prácticas como normales, etc.) ni creo que el autor repare en lo que ha dicho, porque el texto no tiene ninguna estrategia, porque no es un juego de palabras ni una propuesta artística… no sólo dudo, sino que lo sé por declaraciones del mismo artista, que el objetivo de la canción no era mostrar a ese personaje como se lo ha mostrado: “El artista internacional fusionó la bachata dominicana con el tango argentino para enriquecer el tema de su inspiración y llenarlo de sensualidad. Resaltó, en declaraciones escritas, que como dice la melodía, ‘una aventura es más divertida si huele a peligro’, por lo que cuenta lo que ocurre cuando se combinan la seducción, las copas y la travesura” (Metro, 2013).
Y ahí es cuando me preocupa el cómo hemos dejado que nos dominen las palabras, porque así en nuestra occidentalidad, concuerdo con el postulado de que el discurso nos determina, que las palabras nos determinan ciertas estructuras mentales. Naturalizamos acciones porque no reparamos en su significado, se nos hacen muy normales. Si a mí me dedican esa canción, denuncio a la persona. El problema es que hay muchas chicas encantadas (sólo algunas se refieren específicamente a la melodía):
Tomada de Metro 2013
Sobre esto, me pongo a pensar en mis sobrinxs y en que esta es la música que escuchan, bailan y dedican (sé que he fallado como tía comunicadora porque estoy segura que disfrutan estas canciones sin reparar en ellas; es decir, no es que a sabiendas de lo que dicen deciden escucharlas, algo en lo que no me metería porque ya es su decisión y porque -esperaría- tienen un sentido crítico consciente sobre ella). Y pienso en que, inconscientemente, mi sobrino está aprendiendo que el alcohol es una excusa para “faltar al respeto”… total, con tanto quórum sobre “lo linda que es” y lo aceptada que es esta canción cuando se dedica -tanto por quien la dedica como por quien la recibe- (porque se cree que es de amor), debe estar bien. Además, como esta es una canción de amor que tiene toda esa aceptación antes descrita, así debe ser el amor: sin consulta, faltando el respeto, emitiendo juicios de valor sobre la “moralidad” de una mujer, sin preguntarle su opinión y ella obligada a gozar.
Eso, feliz día de la eliminación de TODA forma de violencia contra la mujer. Creo que queda claro que vamos por buen camino.
Canción: Propuesta indecente
Tema: Aventura sexual
Idea principal (que plantea el autor sobre el tema): Una aventura sexual es más divertida cuando se cosifica y domina a la mujer, no es necesario preguntarle si está de acuerdo o no porque está obligada socialmente a gozar y de todos modos uno expía culpas gracias al alcohol.
A quién dirige el mensaje: A una mujer que le gusta físicamente y que está acompañada por otro hombre.
Cuál es la intención comunicativa del autor (en realidad, no es la del autor, sino la que de aquí se infiere… ya vimos que el autor tiene otra idea sobre su canción): Hacer parecer que propone algo inocentemente para que ella dude y acepte el “si es que..”, esto para esconder que en realidad es una amenaza, que van a tener relaciones sexuales como a él le gusta y a como dé lugar (punto para el estudiante). Además, hacerle sentir culpable sobre lo que ella no se permite (apreciar su cuerpo desnudo, liberarse) como forma de obligarla a aceptar esas convenciones socialmente aceptadas del goce, los roles, el alcohol, y así librarse de culpas (ella siente culpa, entonces él estaba en lo correcto, ella fue la insensata y poco prudente; además, si resulta que quien la acompañaba antes de que aparezca el romeo en cuestión era su pareja/novio/marido, también fue la adúltera).

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