El último asalto poético…

Disclaimer: “Pero, al fin y al cabo, sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor sí que son ridículas” Álvaro de Campos ( o Fernando Pessoa)
Mi avión partía a las 20:50. Todo aquel que quiere más se queda siempre con menos; lección del día. La casa tomada. Habrá a quien no le guste Cortázar pero coincidiremos en que la casa fue tomada, por un grupo de pensadores libres y comprometidos, apasionados con procesos de construcción a pesar de las limitaciones. La casa fue tomada por unos días de júbilo, de escucha, de risas, de fiesta, de trabajo, de posibilidades.
Mi avión no sé si partirá siquiera (en lo mío ya no soy tan eficiente). Me he quedado sola, con 14 camas vacías y unas seis llaves por recuperar. Aún me faltan recibos, equipos y logística por hacer, pero no me quedan razones para quedarme un poquito más. Se han ido y es curioso sentir cómo hace mucho más frío desde la última vez que sonó el timbre del búnker de comunicación para recoger a los dos últimos pasajeros.
Son las 06:10, no sé quién me mandó a esperar despierta todas y cada una de las despedidas de hoy. Algunos dirán que es mi obsesión con el lenguaje, pero mientras a todos les faltaban sólo horas para partir y volver a casa, a mí  me quedaban  sólo algunas horas para compartir y quedarme como la única y triste huésped de la puerta #2147 frente a Mongos. Cuidado con el lenguaje, puede decir una u otra cosa sin que siquiera nos demos cuenta. ¡Mierda! Tengo ganas de ir a negociar con la poli y los vecinos… pero ya no hay fiesta, ni la musical ni la conceptual. Tengo ganas de haber sido la obsesiva aeroportuaria y, como Bettín, haberme cargado cuatro viajes en la espalda para tener esos minutos más de pensamiento compartido y complicidad extrema.
Seguro creerán que estuve más metida en logística, pero la verdad es que escucho más de lo que hablo. Y eso quiere decir que esta celebración comunicativa me ha dejado no sólo nuevas herramientas sino profundas redefiniciones de lo que puedo y quiero hacer. De aquí salimos todxs con muchos proyectos que, seguro, harán posibles los reencuentros. Sin embargo, esta carta se escribe en el aquí y el ahora, en el espacio silencioso y vacío, y en este espacio-tiempo no hay proyecto que valga.
Les parecerá gracioso y lógico, pero la velocidad de Internet en este momento es ideal… lo único que me falta es tener que mandarles algún documento o mail. Eso quiere decir que la reivindicación de acceso no sirve de nada sin el tejido de redes y la colaboración. No sirve de nada sin las personas… como esta casa.

Temerosa como suelo ser, pensé que esta convivencia tan íntima y sentida dejaría con serios daños al lugar que nos ha cobijado. Pero es mentira, sucede que los derrumbes y los sinsentidos han inundado este sitio desde que empezaron a cruzar la puerta desde adentro hacia afuera. 

Una respuesta para “El último asalto poético…

  • Los que cruzamos la puerta nos embarcamos en un etéreo viaje, recorriendo nuestra américa la casa grande que nos alberga a todos; Ibamos como en la parábola del retorno con las manos llenas, con los juncos a rebozar del relato y la memoria, con las manos calientes de tanta amistad y con la esperanza adelante, sin embargo como dirían los brasileros, una saudade nos ha acompañado bajo el susurro de huellas que en aquella casa dejamos, ya no somos lo que eramos antes de llegar, sin duda algo sutil se ha transformado.

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