Rediseñando el blog

Como verán he decidido cambiar el blog… como dicha acción lleva tiempo y eso es lo último que tengo, le he puesto un “diseño” interino hasta que el oficial asuma su puesto. Primero pensé en tener un diseño interino tan molesto como para obligarme a cambiarlo rápido, pero me quedo con este otro (que igual molesta) que me hace recuerdo a lugares y tiempos en los que no he vivido.

 

Lo veo y me da la impresión que oliera a naftalina, a madera roída por las polillas y bata de algodón en el cuerpo de una abuela preparando un postre. Me hace recuerdo al baño del Cesar’s Plaza, a los dormitorios del City Hotel o a la caja de fotos que le robé a mi abuelo con su debido consentimiento. Es como mirar a aquella que no fui y adivinar lo que no seré, lástima que sea un descubrimiento tan atemporal que probablemente sólo podría relacionarse conmigo si hubiera nacido en otro cuerpo y crecido en otro espíritu.
En fin, a lo que iba: uno (al menos yo) no se cambia de ropa si es que no va a ningún lado; por tanto, este blog no cambia de aspecto para seguir abandonado. Así que si usted está interesado, puede firmar los papeles de adopción del blog. ¡Mentira! el propósito de este año es volver a las letras, por más intentos que ellas hagan de echarme. No olviden asistir al reestreno. Y lo más importante: un aplauso y toda mi gratitud a [f] por la hermosísima plantilla de libélulas que vistió a mi blog durante cinco años.
Nota para [f]: no cantes victoria, lo más probable es que el intento sea fallido y la plantilla que utilice los próximos cinco años evidentemente sea otra… pero del mismo autor.

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