Perdida

Ha sido tan fácil destruir toda la tolerancia y el poco cariño que le había tomado a esta ciudad… en dos segundos el trabajo de 7 años se viene abajo… Difícil lidiar con las ganas de huir si uno vive aquí, en la ciudad que no tiene ni un maldito lugar donde uno pueda esconderse… este lugar plano, repleto de basura, con las calles todas muy juntas y abarrotadas, todas iguales ensañadas con uno al obligarlo a caminar en círculos. Caminar en medio de tanta gente que camina lento porque no sabe y nunca supo dónde va, gente que no mira por donde camina y te empuja y grita y puede darse cuenta de los ojos vidriosos con los que se encuentra. Todos con tanto tiempo para mirar al que viene y analizar sus derrotas, festejarlas sobre todo… porque cuando no hay un lugar al que ir gratifica el hecho de mofarse de aquel que sí fue y volvió roto… magullado. Ningún estúpido cubículo en el cual cobijarse, ningún minúsculo rincón donde esconderse de la lluvia de preguntas, de las miradas inquisidoras, de los gritos dentro de la cabeza y de las manos adormecidas… ningún minuto de paz para responderse algo… Este no es lugar para estar con uno mismo, no es apto para desaparecer aunque sea por un instante. Esta ciudad es un hoyo negro, un espacio detenido en el tiempo, una casa que se deleita devorando sueños, un lugar en el que el futuro es un reloj que nunca marca las doce.

Una respuesta para “Perdida

  • Yo también me siento así en La Paz, al final quizá el problema no sea el lugar sino algo en nosotros o no sé… saludos amiga, no vuelvas a abandonar tu blog.

    Japhet

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