Entre todos los desencuentros – Agentes del cambio y Proyecto mARTadero

Contexto: Repetición de los MTV awards 2007, momento en el que se entrega el premio por “Agente del cambio”, mi primo y yo atentos mientras le cuento un poco sobre el mARTadero , el día en que MTV estuvo en Cochabamba y la presencia de Ivette Mercado en los premios.

Situación incómoda (versión una cosa lleva a la otra según Nescafé): El premio se lo entregan a Juanes. Juanes invita a Ivette. Ivette da un discurso breve y consistente. Después de sus palabras, un impulso inconsciente me genera un suspiro. Mi primo se ríe, me mira y me dice “a mi también me dieron ganas de llorar… y aún no entiendo porqué”.

Me hubiese gustado decirle que yo tampoco entendía, que Ivette no había hecho un recuento de las situaciones trágicas en el mundo, no había rememorado ninguna hecatombe, no analizó la pobreza ni contó algún caso emblemático que necesitara un agente del cambio como para sentir esa angustia; sin embargo, detrás de lo denotativo del discurso estaba la parte connotativa y reflexiva. Dos son los motivos principales que me llevan a escribir este post –los mismos que produjeron la congoja-: la lógica de desencuentros en este país y la necesidad de ser un agente del cambio.

Sé que con este post no soy mejor ni peor (tampoco quiero serlo), no cambio el mundo ni la forma de hacer las cosas en Bolivia (no quiero parecer que si lo hago). Como es de costumbre en mi blog, quizás no lo lea nadie más que los pocos amigos bloggeros pero estaré mejor al hacer un pronunciamiento público.

Sobre el desencuentro

En nuestro peculiar país tenemos una forma de ser bastante rara que pareciera dictar una ley: el único lugar de encuentro es el desencuentro. Digo esto porque siempre estamos listos para el campo de batalla –cuando digo listos no me refiero a preparados sino con ganas de asistir-, nuestras conversaciones giran entorno al presidente que hizo o que no hizo, que si es de izquierda o de derecha, que si el director técnico o los jugadores, que si los indígenas o los jóvenes por la democracia, que si el bando A o el bando B o que si los dos tercios o el 51 %. Uff!!! Qué bonitos temas!!! Métale calda no más compadre, siga refunfuñando comadre, llénense la boca los medios de comunicación con las primicias sobre los temas más candentes.

Y claro, todos nos encontramos para la batalla verbal o manual; nunca tenemos tiempo para aplaudir una acción, para apoyar a tal causa, para ayudar a la música nacional (no me refiero sólo al folclore –considerado como el único género que puede nominarse bajo el título de música nacional según miopes y reduccionistas discursos- sino a todos en los que se incursione en nuestro país) con 15 pesitos de la entrada… pero cuando hay bochinche, CLARO QUE SI… que espere no más mi chica, mami quedate pues con mis guaguas, abuelita mañana mejor iremos al doctor, licen tengo una urgencia y no voy a poder estar en su clase, blog quedate con las ganas de que escriba algo de literatura en un posteo: HOY ES DÍA DE PUTEAR!. Hay que desarmar a ese par de idiotas, criticaremos al presidente, criticaremos a la oposición, voy a revolcar a los troskos de mi curso, con este discursito qué pues los de derecha van a seguir en su bando, en esta plaza nos organizaremos para pedir los dos tercios, en esta otra pediremos que renuncie el prefecto.

Para discutir, golpear, pelear siempre tenemos ganas, siempre podemos disponer un poco de tiempo para pensar en ello… y después de hacerlo, qué gran sentimiento el que traemos dentro: hoy cambiamos el mundo, o ¿acaso no te fijaste que el otro se quedó sin argumentos?, ¿no viste cómo les sacamos la mugre a esos giles?, ¿te diste cuenta cuántas reputaciones acabamos de echar abajo?

Nótese que yo soy una persona pesimista, pero si hay algo en lo que creo es en que la forma de hacer algo por mejorar no es lograr que el otro pise el palito, ni andar de pelea en pelea tratando de deslegitimizar al del bando contrario. Se trata, supongo, de apoyar las buenas iniciativas, de ponerle el hombro a proyectos que le dan un poquito de color a nuestra monótona rutina temática. Sin embargo, aunque todos tenemos el discursito de cambiar el país, sólo nos preocupamos por conocer la última metida de pata de nuestro opositor y no el último gran logro de cualquier bando… así, tener un disco con 15 composiciones vale menos que decir tocamos temas de tal o cual grupo; hacer una revista literaria tiene menos auspicios que una revista con 20000 fotos de lo que hizo la crema social el fin de semana, hablar del premio concedido al mARTadero es mucho menos importante que sacarle la mugre al gobierno o a la oposición.

Los logros del otro siempre son los fracasos nuestros o, al menos, así parece. Por esa razón nunca podemos celebrar juntos por cómo aquella persona se las ingenió para hacer algo que valga la pena. Nunca podemos ver el conjunto, está bien preocuparse por no dejarnos mamar con acciones que –en nuestra visión- sólo traen desgracia pero tampoco podemos mirar sólo aquello que nos da motivos para descargar nuestra bilis acumulada.

Pero no me malentienda compañero, no se trata de que nos hagamos a los mensos y festejemos no más día y noche las buenas nuevas del prójimo sin fijarnos en esito que nos falta; sino que nos inspiremos para hacer bien nuestras propias cosas. Fíjese en un consejo muy práctico: Si usted sufre de envidia irremediable, en vez de andar desmereciendo a su cumpa –ése mismo que hizo algo de película- trate usted de hacer algo mejor que él. Si usted es un sabio que tiene ataques de ira al ver que los idiotas de su organización, su junta barrial, su gobierno o su grupo de lectura hacen tal cosa en vez de hacer tal otra escriba sus infalibles respuestas en un proyectito y hágalo conocer.

Pero somos tan simpáticos, nosotros los ciudadanos del mundo, que nos gusta jugar al egoísta: Hacemos diagnósticos geniales sobre la situación actual, siempre encontramos –o nos inventamos- los problemas más profundos y métale a carajear calle arriba y calle abajo… en nuestra carajeada siempre decimos lo que haríamos nosotros en el lugar de –acción que, obviamente, tendría resultados inmejorables- pero… como no estamos en el cargo porqué vamos a dejar pues que ese tarado nos robe la idea y se lleve los créditos… mejor me guardo mi descubrimiento para que ni esos burdos imperialistas ni esos retrógradas comunistas puedan hacer gala de una acción proveniente de mi lúcido cerebro. ¿No somos un país genial?

Sobre los agentes del cambio

Usted no se crea, doñita. Cambiar el mundo no es tan difícil, nadie le está pidiendo que erradique la pobreza mundial ni que repare por completo el medio ambiente. Eso no lo puede lograr usted sola y, por lo visto, cualquiera de estos proyectos va a tener poco quórum así que no se ilusione. Pero hay cosas tan prácticas que pueden ayudar… para empezar cambie esa cara de dama de beneficencia y póngase la camiseta… si usted ama con locura y frenesí la lectura, preste su living o su patio para hacer unas reuniones con los interesados del barrio o junte a los niños de la cuadra un sábado para que juntos lean el patito enanito, Blancanieves y los siete rojos o la caperucita fea.

Si usted, además de pasión por algo, tiene algo de dinero bajo su colchón king size, relleno de pluma de ganso e importado de la mejor colchonería de Europa… en vez de gastar 50 mil dólares en el matriqui de su ahijada gaste 25 mil, deje sin caviar a sus invitados -que sabrán perdonarle por esta vez- y funde un instituto para niños de la calle. Recuerde: las fotos publicadas en click, la sección de sociales en el periódico o la separata dolce vita se ajan, se pierden y se olvidan… si tanto desea reconocimiento social, póngale su nombre al instituto y haga enmarcar su foto para pegarla en la puerta de entrada… pero haga algo importante.

O mejor, si a usted le parece un crimen como se visten los indigentes de hoy en día y le da asquito el pelo cuchi de la niña que le ofreció chicles… llévelos un día a su casa, présteles su baño, cómpreles ropa nueva, ayúdelos a conseguir trabajo o un techo y haga eso que se llama reinserción social; porque fíjese que si ellos no tienen un trabajo es por su pinta y si tienen esa pinta es porque no tienen trabajo… no porque sean unos desconsiderados con la imagen de la ciudad… si se presta para esa acción puede tener un plus y próximamente quizás salga en algún programa de tele llamado “enchúlame la pinta” o la contraten como corresponsal de la BBC en Bolivia para el programa “No te lo pongas: rastrillaje en el tercer mundo”.

Si no se enteró, así lo hicieron los del mARTadero –aunque ellos sin el presupuesto que tiene usted-, convirtieron ese lugar donde antes se degollaban animalitos para nuestra canasta familiar en un espacio para fomentar al arte. Usted dirá: pero cómo en una ubicación tan mala y con ambientes a los que no puedo llevar mis zapatos gacel ni mis pilchas Dior… pero lo importante no es su pinta –aproveche de guardarla para el próximo té rummy- sino apoyar esta iniciativa que comenzó hace mucho tiempo y a la que sólo algunos le dan pelota (entre esos su hijito querido que salió oveja negra y que insiste en ir a esos lugares tan peligrosos en vez de hacerle caso, salir en su rav4 y socializar con esos chicos tan decentitos en Life).
También procure cambiar de canal, sabemos que usted adora a esos de Unitel que se toman el trabajo de asistir a lugares peligrosos sólo para tener imágenes exclusivas del momento en que alguien asesina a otro; su valerosa labor informativa (léase con todo el sarcasmo que tenga a mano) déjela de lado un ratito… así, no le pasará como cuando hicieron la nota sobre los premios MTV en la que sólo vio a las ídolas anoréxicas de su retoño quinceañero sin enterarse de que Bolivia estuvo presente…. Y no se alarme!!! Nuestra aparición internacional no trataba sobre ese 70% al que no tolera, ni sobre problemas sociales y mucho menos sobre algún lazo roto -por culpa de nuestro presi- con ese país al que usted va a tomar sol todos los veranos… era porque alguien de este país –si, la Bolivia que usted piensa abandonar por miedo al naufragio- hizo algo importante, ganó un premio y nos dio dos cosas: 1. Algo de lo que sentirnos orgullosos y 2. Un móvil para aterrizar un poco y poner manos a la obra.

No sé usted, pero a partir de ese hecho y de esto que acabo de escribir, me dieron ganas de ponerme las pilas… si se le ocurre alguna idea antes que a mi y quiere apoyo, déjeme un comentario en mi blog, quién sabe y el próximo año ambos o ambas nos libramos de la congoja de saber que no estamos haciendo ni un carajo por ayudar a este mundo.

4 Respuestas para “Entre todos los desencuentros – Agentes del cambio y Proyecto mARTadero

  • Es indignante el rechazo hacia el arte por parte de la sociedad, pero hay que hacer todo lo posible por hacer que esto cambie por lo menos en algo… Se puede, hay que tener fe y también decisión para hacerlo y actuar y abrir espacios donde sea revelado el arte para que la gente salga de su fango “objetivo”… Hay que soñar y ser sueño a la vez, y eso te lo da el arte…

    Saludos Lil

    Saludos

  • liu para presidente!!!… y que financien la producción de enchúlame la pinta!!

  • Muy buen análisis.
    Lo que dijo la Ivette en los escasos 7 segundos que le consedieron fue suficiente para dar una sacudida a muchos de los jóvenes y gente de clase media.

    Su mensaje “miren más allá de su realidad”, es algo que siempre lo repite. Tengo la suerte de conocerla, y se que dicho mensaje quiere invitarnos a atrevernos a dar un pasito fuera del marco que se nos ha impuesto en la familia o la sociedad.

    Más aún, un jóven que no se atreve a mirar un poco más allá de lo que sus papitos, la televisión o su grupito de amigos le dice, alguien que no se anima a revolucionar su sociedad y se conforma con ser un conservador más, no está viviendo plenamente su juventud. Eso es lo que Ivette Mercado trata de decir, y si mal no recuerdo invento esa frase luego de los tan lamentables cuadros vistos de jóvenes con bates de beisbol que apaleaban campesinos en Cochabamba en enero.

    Si desean repetir el mensaje de la Ivette vista por millones en el mundo, este es el link del video:

  • Excelente reflexion
    ASi como tu creo que nuestro deber como autenticos agentes de cambio, y no como extremistas revolucionarios o conservadores privilegiados, es propugnar una voz de equilibrio que al mismo tiempo sea sinonimo de paz.
    Muchos blogs ya se han alineado a uno u otro lado en vez de buscarse como un medio de comunicacion autentico. Resaltan las diferencias y opiniones intransigentes. Ejemplos muchos.
    Que bien que sigas en esta linea
    Un saludo fantasma.

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