Vísperas de cuatro meses

Ahí estaba yo, empapándome con la lluvia y sin abrigo. No lo niego, no hay mejor que los días nublados y, seguramente, soy la persona que los hace aún más oscuros con una facilidad innata. Me gusta mojarme pero estas gotas menudas me estaban calando hasta el hueso. Me destruían y no era su culpa, tampoco era por saña… era yo la que se hacía más débil para que duelan más adentro. Todas estas imágenes no eran más que drama.

En la primera escena deleité al público con una dosis irremediable de sarcasmo y autoflagelación. Un monólogo construido y deconstruido un centenar de veces. La historia tenía como hilo conductor lo que faltaba y lo que sobraba, lo malo que hallaba y lo bueno que perdía. En la segunda escena añadí elementos de circo. Se mezclaba lo sórdido con la magia, no era mala ilusionista. Para la última escena lo tenía todo muy preparado, debía ser una tragedia semiheroica… con el mismo matiz patético con el que había ambientado todo lo anterior. Las líneas muy trabajadas, el disfraz de yo misma que me quedaba perfecto.

La característica principal de este capítulo era la lástima. Pobre niña, víctima de sí misma. Atormentada por las múltiples voces que repetían lo mismo -unas mejor que otras, claro-. El final era con broche de oro, usaría mi cuerpo inerte como bandera y justificación, lo arrastraría por el escenario salpicando toda la sangre y mierda que traía o inventaba. Pero me cortaron en seco, la producción descuidó su trabajo y no pude consagrarme con el fin que había esperado todo el tiempo. Me miré aturdida, sin poder aplaudir. Era yo la única en las butacas, la única expectadora de mi obra fallida.

Se abrieron las puertas del teatro, nos encontramos cuando salía. Con una mano me ayudaste a llevar la utilería, con la otra me sostenías firmemente. ¿No te parece curioso que justo ahora que terminó la obra recién se levante el telón?

—————————————————-

No crean que volvió mi capacidad de escribir… estas líneas son del 16 de abril y no fueron publicadas por quién sabe qué, pero no merecen estar más tiempo en la oscuridad de mi caja inédita. Y si, no es literatura… es mi vida contada en prosa.

Gracias Jojo

2 Respuestas para “Vísperas de cuatro meses

  • Hola… me gustó mucho lo que escribiste, la vida después de todo es una representación de nuestros yo multiplicados, escindidos… en fin que se yo… pero me gustó mucho eso si…

  • Tu obra de teatro es bastante más popular de lo que tú crees. Con otros protagonistas, con otro clima. Pero no hay nadie que no la haya protagonizado al menos una vez frente al espejo.

    Un beso.

¿Charlamos?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *