Memoria olfativa

El mundo en el que hoy estoy metida exhala un profundo olor a cenizas, alcoholes, canela y flores muertas. Mi cuerpo, medio raído y medio desnudo, se adivina entre las tenues luces de colores con que me recuerdas. Ya no estoy, ya no estamos. Nos evaporamos en la interminable espera y el cruel agotamiento de las ansias. Desapareciste entre el silencio nublado de mi memoria. Ya no estás, ya no estamos. Perdimos el rastro de esas horas entre café y jazmines que, en las desveladas noches, nos perturban aún con su delicado aroma.

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