Bonjuor Madame, il a passé un moment

Usted perdone, Madame, los tiempos en penumbra. Ha sido difícil mantenerla con los ojos cerrados. Ha sido difícil saber si era usted o yo, la de la carta que nunca escribimos, si al encerrarnos en la cajita de música una de las dos olvidó salirse. Estuvimos juntas todo este tiempo, con lo más valorable del sutil pero profundo silencio. No importan ya los detalles, los tules, las violetas, las fragancias ni los jazmines.
Ya no transmutan nuestros rostros los espejos que cada una propone. Ahora somos una, pero somos dos. Ahora comprendo. Ahora lloro. Ahora saco conclusiones. Si usted es Madame y yo mademoiselle… si la familia Triboulet está incompleta… si nos falta un nombre y nos sobra un espacio… si la madre muerta y usted, traída de vuelta… entonces es usted, Madame Triboulet, es usted esa otra esencia de mi tiempo… es usted el imaginario de esa muerte que no acepto.
Es usted mi madre, traída como suerte o condena a mi cuerpo. Es usted lo que me falta para encontrarme, para saberme, para morirme y amar. Es usted… otra semipresencia, otro fantasma en el baúl de voces, de situaciones inconexas, de momentos incompletos.
 Así que feliz día, Madame… por su muerte y su renacimiento en mi alucinada tristeza.. Bienvenida sea, su cruel presencia, a mis manos, a mis ojos y a mis besos… Dormiremos juntas como los 16 años que antes lo hicimos, pero ahora no estará sola Madame… la llevo dentro…
Y disculpe, Madame… disculpe de nuevo… por no aceptar mi sino, por gritar su nombre en las noches vacías… por reclamar, a su imagen, el dolor de estas ausencias… Disculpe por tratarla de usted, pero no quedan más recursos para enajenarla de mi (posada en la que ahora habita); no hay otras fórmulas para diferenciarla de este gris espacio que le corresponde.. de esta insensata hija que usted tuvo y que la trae de nuevo…

No era 1800, no habían alteregos, no era Paris, no fue nunca Lille…. siempre fue usted, Madame Triboulet, siempre fue usted la ausente presencia de mi madre… siempre fue usted, con distintos disfraces…

Una respuesta para “Bonjuor Madame, il a passé un moment

  • bueno… para mi los tiempos y los lugares son infinitos, y a la vez son solo uno. Esto hace que tengan mil rostros diferentes… y la misma mirada.

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